viernes, octubre 16, 2009

Cronología de una utopía barroca


De vita mea

"Ortus sum Lluauantu in Chachapuya, die Sancti Blasii anno Domini millesimo quingentesimo quadragesimo quinto Paullui Incae temporibus Hispanis servus et indignus regali stirpe. Mater mea india Urpaya hampicamayocis Illavanqae filia deflorata est a duce Alonso Valera, qui cum suma cupiditatem in istam puellas quindecim annorum expleret eam morbo cutis contaminavit qui multa ulcera in corpore effecit. Cum ulcus quichuane dicatur quiri, omnes Hispani milites qui incoluerunt illam provinciam ludibrio Puellas obiecerunt cum eam Piram Purpayam appellarent ex more ab illis omne verbum térrae meae barbare mutatur".

"Nací en LLuauantu en Chachapuya, el día de San Blas del año del Señor 1545, de la familia real de Paullu Inca, siervo e indigno en tiempo de los españoles.

Mi madre, la india Urpay (paloma), hija del curandero Illavanqa (ave rapaz), fue desflorada por el capitán Alonso Valera, que al desahogar sus deseos con esta muchacha de quince años, la contagió de una enfermedad de la piel que le causó muchas llagas en el cuerpo.

Como "llaga" en quechua se dice "quiri", todos los soldados hispanos que vivieron en aquella Provincia, expusieron al ludibrio a la joven llamándola Piri Purpay, siguiendo su costumbre de cambiar de manera bárbara cualquier palabra de mi tierra".

Blas Valera Pérez S.J. (Cronología barroca)

1533: Relación de Francisco de Chaves a Carlos V sobre el envenenamiento del Estado Mayor del ejército incaico con vino moscatel, mezclado con arsénico.

1545: Nace en Lluauantu (Levanto), tierra de los guerreros de las nubes, cerca de Chachapoyas – Amazonas, el 3 de febrero.

Lluauantu es paso importante del Capac Ñan, camino de Cusco a Cajamarca y Quito, así como confluencia de caminos a la selva y a Kuélap. Fue capital de la zona de 1528 a 1532, pero los españoles la trasladaron a Chachapoyas que es lugar de menor altura.

Padre: Capitán español Alons Valera, natural de Aracena, Andalucía.

Madre: Urpaya, hija de Illahuanca (bautizada Francisca Pérez), de la familia cusqueña de Paullo Inca, hijo de Huayna Cápac y hermano menor de Huáscar, Atahualpa y Manco Inca. Ella le trasmitió el quechua cusqueño y sus tradiciones.

Abuelo: Illa(u)anka, hampicamayoc o médico de incas y curacas, cuyo nombre significa luz danzante o águila de luz, que haría referencia probalemente al gavilán ceniciento (circus cinereus). De él tuvo que recibir enseñanzas, y sobre todo la visión de futuro.

1555?: Nace Jerónimo,hermano de Blas.

1558: Alonso Valera asesina a Urpaya y Blas pasa a la tutela de su tío el capitán Luis Valera, encomendero de Chibalta y Tiapullu, que reside en Quitaya (cerca a Chibalta) y posee minas de sal y oro. Este se encarga de la educación de Blas, que es enviado a Trujillo, a estudiar latinidad en el colegio fundado por el marqués de Cañete en 1556.

: Jerónimo es llevado a España al cuidado de Catalina Ruiz e Isabel Bernal.

1559: Jerónimo es traído de regreso al Perú (septiembre) por Catalina Rodríguez de Aldana, esposa de Luis Valera, que se reúne con su esposo después de 25 años.

1565: Blas es enviado a Lima donde estudia dos años de artes y uno de teología.

: Nace en Lucanas, Ayacucho, Felipe Guaman Poma de Ayala.

1568: Llegan los jesuitas al Perú (1 de abril). Provincial Jerónimo Ruíz del Portillo.

1568: Blas ingresa en la Compañía de Jesús, con 23 años, en el primer grupo de admitidos, con los mestizos chachapoyanos Pedro de Añasco y Gonzalo Ruiz (29 de noviembre).

[Cabe citar aquí lo que escribe Pedro Cieza de León: “Son estos indios naturales de Chachapoyas los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus mujeres fueron tan hermosas que por sólo su gentileza muchas dellas merecieron serlo de los ingas y ser llevadas a los templos del sol; y así vemos hoy en día que las indias que han querdado de este linaje son en extremo hermosas, porque son blancas y muchas muy dispuestas". Cito el texto, porque hace referencia al color de la piel de Valera, que si hubiera sido de "raza de bronce" difícilmente hubiera sido aceptado por los jesuitas. Blanco y bien educado, pasaba piola.]

1569. Enero 21. Carta del padre Diego de Bracamonte al padre general, indicando el por qué de admitir vocaciones peruanas: "no pueden venir de Europa". Al referirse a Valera, dice que es "gran latinista y poeta y gran lingüista en varias lenguas de aquí, que es lo que hemos deseado grandemente, por lo que nosotros podremos aprender las lenguas habladas aquí".

1571: Por su conocimiento de la lengua quechua participó en misiones en la Doctrina de Huarochirí

1572: Comienza el Provincialato de José de Acosta (hasta 1585).

: Túpac Amaru es ejecutado en la Plaza de Armas de Cusco (22 o 23 de septiembre).

: De la Doctrina de Huarochirí Valera es destinado a la Doctrina del Cercado.

1573: Comienza generalato de Everardo Mercuriano (abril, hasta agosto 1580)

1573: Es destinado a Cusco (permanece hasta 1576).

: Junto a los padres Alonso de Barzana, Bartolomé de Santiago y Ortiz, participa en la organizaciòn de la Cofradía del Nombre de Jesús (o Congregación de Nuestra Señora del Cuzco) en la capilla del Amarucancha.

1574: Ordenado sacerdote en Cusco.

1576: Los jesuitas del Perú en Congregación Provincial ponen freno al ingreso y ordenación de mestizos y criollos.

: Es presuntamente acusado por una cuestión relativa al voto de castidad.

1577-1578: En Juli

1578: Felipe II prohibe ordenación de criollos y mestizos.

: El General de la Compañía, padre Mercuriano, escribe al provincial del Perú José de Acosta sobre la conveniencia de cortar las críticas a la corona española.

1579: El Virrey Toledo se queja a Felipe II de los obispos que han ordenado "personas inméritas".

1581: Comienza generalato de Claudio Aquaviva (febrero, hasta enero 1615)

1580: En Potosí.

1583: Participa en el III Concilio Limense. Traducción al quechua de catecismos, confesionarios y otros textos para los evangelizadores de indios.

:Es recluido en el Colegio de San Pablo

:El 11 de abril es enviado a Roma el padre Andrés López, para exponer verbalmente el caso de Valera. Más que un asunto de faldas, parece ser que los jesuitas quieren librarlo (y librarse) de un proceso en la Inquisición (herejía y alta traición).

1584: El tipógrafo italiano Antonio Ricardo publica en Lima el opúsculo "Pragmática sobre los diez días del año", al que siguió "Confesionario para los curas de indios en lenguas castellana, quechua y aimará", obra de José de Acosta y traducción de Valera.

1585: Provincialato de Juan de Atienza (hasta +1592)

: Pide formalmente y por escrito ir a Roma a defenderse. No le es permitido.

1586: Otra vez pide ir a Roma. Tampoco le es permitido.

1586: Escribe en Colaboración el Diccionario quechua.

1587: El provincial Juan de Atienza sugiere despedirlo de la Compañía con acusación de asunto de mujeres.

1588: Entrega a José de Acosta su “De Tahuantinsuyu prischis gentibus” - "De las costumbres antiguas de los naturales del pirú".

1588: 22 de febrero. Es suspendido en el ministerio sacerdotal.

: 21 de agosto. Jerónimo Valera (el hermano e Blas) ingresa a la Orden de los Hermanos Menores (franciscanos).

1591: el 11 de agosto el jesuita Lucio Garcete declara ante la Inquisición de Panamá que el delito de Valera es herejía y que Valera no estaba preso en la cárcel de la Inquisición sino en el Colegio de San Pablo.

1592: Provincialato de Juan Sebastián de la Parra.

1593: Viaja a España, permanece un tiempo en Quito.

1596: Llega a Cádiz. Permanece bajo cuidado del provincial Cristóbal Méndez.

: Carta al padre General informándole que se le permite dar clases de gramática. 3 de junio.

: Orden del padre General retirarlo de la enseñanza. 29 de junio.

: Saqueo de Cádiz por los ingleses. ¿Pérdida de escritos? (Historia de los Incas / Historia Occidentalis, 5 tomos, se conservaron fragmentos.

1597: Muerte (jurídica u oficial) del P. Blas Valera S.J., que habría ocurrido el 2 de abril 1597 en el colegio de Málaga. [La propuesta habría sido: Expulsión de la Orden, o muerte jurídica. Valera escoge la tal “muerte” :“yo padre Blas Valera muerto ficticiamente por orden de quien prefirió la mentira a la verdad, de quien con acusaciones no merecidas llegó casi a expulsarme de la Compañía de Jesús…”.

1598: Zarpa de Cádiz en junio para regresar a escondidas al Perú. A los 45 días llega a Cartagena, pasa a Barranca (Barrancabermeja) y Quito.

1599: Retorna al Perú. El padre Gonzalo Ruiz y los cofrades del Niño Jesús lo esconden.

1600: Textos entregados a Garcilaso de la Vega Inca por el padre Pedro Maldonado de Saavedra. ¿Base de "Comentarios Reales de los Incas"?

1610: Es presentado como un mestizo que decía no saber su nombre, al que llamaban Ruiruruna (es decir con el apodo del abuelo materno de Blas Valera , de acuerdo a Exsul inmeritus).

: Primera Carta del lic. J Francisco Boan. Menciona a un indio desataviado y amigo de pleitos (Guaman Poma) que le proporcionó un dibujo, que afirmaba haber quitado a Ruiruruna. [Dibujo al estilo de los de la Nueva Coronica, pero coloreado a la acuarela, que representa a Francisco de Chaves escribiendo la carta donde denuncia ante Carlos V sobre la muerte de Atahualpa, cuando menos de 200 españoles vencen a un aproximado de 50 000 soldados del ejercito incaico. Por intermedio de la carta de unos de los Conquistadores, que dirige al rey Carlos V, Francisco de Chávez manifiesta, que esta batalla se ganó por traición, envenenando al Estado Mayor del ejército incaico con vino moscatel, mezclado con arsénico..

1611: Supuesto encuentro con Giovanni Anello Oliva en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).

: Segunda carta del Lic. Boan que describe al padre Blas Valera con trazos mucho mas definidos, aunque sin mencionar a su nombre, como el jesuita “muerto que resucitó”. Además acusa, sin especificar nombres, a unos jesuítas testarudos que difunden los documentos escapados a la censura de Pizarro, y que es necesario purgar a la Compañía de “semejantes humores”.

1614: Contrato con Huamán Poma de Ayala para la utilización de su nombre, el 16 de febrero. Colaboraron en la aventura literaria de la redacción de la Nueva Corónica…, Gonzalo Ruíz, Anello Oliva y Jerónimo Montesino.

1614: Jerónimo Valera elegido superior de los franciscanos del Perú

1615: Generalato de Muzio Viteleschi (noviembre, hasta 1645)

: Redacción de "Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno".

1618: Vuelve a España.

: Carta en latín al P. General Muzio Vitelleschi, fechada en Alcalá el 25 de Julio.

1619: En Alcalá de Henares escribe "Exsul Inmeritus Blas Valera Populo Suo" - "El desterrado inocente Blas Valera a su pueblo", su testamento, que termina: “Aquel que, oh pueblo del Tahuantinsuyu, hará de manera que estas memorias mías lleguen hasta ti – quién sabe cuándo, no puedo decirlo-; quiera Dios hacer que estos papeles sean hechos manifiestos, aun en el oculto viaje que harán, sin sembrar discordia alguna. Pero de ello tengo mis dudas. Son dos, pues, los crímenes: el oro y el veneno. Parachinam veque payllamanta urman (las lágrimas caen como lluvia por sí solas)”.

1619: Muere realmente en Alcalá de Henares.

1625: Muere fray Jerónimo Valera [el hermano de Blas Valera], predicador, teólogo, elegante latinista, poeta, astrólogo, superior. El cuarto sábado de cuaresma, "día de Lázaro". Está enterrado en el Convento de San Francisco de Lima.

1637. Rudimenta Linguae Piruanorum, de Anello Oliva, texto valeriano.

1638: Giovanni Anello Oliva rector del colegio de San Pablo tenía la Nueva Coronica. ¿Por qué?

1893: Marcos Jiménez de la Espada publica la “Relación del Jesuita Anónimo” atribuida a Valera.

1985: Documentos Miccinelli levantan polvo académico. En eso estamos.



miércoles, octubre 14, 2009

Energía limpia para San Pedro


Estamos estudiando la implementación de un sistema eléctrico en base paneles solares que utilizaría leds y un sistema computarizado. No es que esta realización esté a la vuelta de la esquina. Pero hay proyecto. ¿La financiación? Llegará, llegará. Es cuestión de trabajo y fe. Ver San Pedro de noche será un lujo. Y una bendición. Ahorraremos gastos. Y ayudaremos a mantener limpio el planeta.

jueves, septiembre 24, 2009

Curiosidad jesuita


Agradezco, desde mi blog, a don Richard Webb, por su artículo en El Comercio de Lima del 21 de septiembre. Supongo que desde su despacho en el Banco Central de Reserva se preguntaría algunas veces sobre los vecinos a quienes habían expropiado el terreno que ocupa el banco. ¿Por qué podían ser peligrosos unos simples curitas? ¿Quién ganó y quién perdió con la expulsión y disolución de la Compañía de Jesús? ¿Quiénes son ahora los vecinos del banco? ¿Son como fueron?

Comparto con los amigos las finas y sugerentes palabras del doctor Webb.

RINCÓN DEL AUTOR

Bendita curiosidad

Por: Richard Webb

“Bendito es el que aprende a preguntar e investigar”, dijo el dramaturgo Eurípides. Fue la época de oro para la racionalidad, cuando los griegos antiguos nos enseñaron a valorar la curiosidad científica, la evidencia empírica y el razonamiento. Pero mil años más tarde, el filósofo y santo africano Agustínde Hipona opinó lo contrario. La curiosidad, dijo, era una tentación peligrosa, una enfermedad, que “nos impulsa a descubrir los secretos de la naturaleza, esos secretos que están más allá de nuestra comprensión, que no sirven para nada y que el hombre no debería querer aprender”. Y empezó una época oscura que duró casi un milenio, una Edad Media en que la Iglesia Católica nos enseñó a apagar la curiosidad científica.

El Perú tuvo en el Colegio Máximo de San Pablo, entre los años 1568 y 1767, un centro de luz científica sin igual en las Américas. Su biblioteca superaba largamente la de la aún joven Universidad de Harvard en Estados Unidos. Su farmacia era, en efecto, un laboratorio que investigaba los secretos de las plantas y de la medicina, donde se descubrió y fabricó la quinina para todo el mundo, entre muchos otros descubrimientos. Uno de sus investigadores fue el padre José de Acosta, considerado por Raúl Porras Barrenechea el Plinio del Nuevo Mundo, quien le atribuye el descubrimiento de la corriente marítima hoy apodada con el nombre de Humboldt. En San Pablo se publicó el primer estudio monetario de América Latina.

El mismo Humboldt consideró que San Pablo era “el fundamento de la física del globo”. Pero Máximo de San Pablo era jesuita y, en 1767, los jesuitas fueron expulsados del Perú por orden del Papa, y empezó una época de oscuridad científica de la que aún no salimos.

Podríamos preguntar por qué ha sido tan completa y larga la desaparición de la ciencia de la vida peruana. Ciertamente, el cierre de San Pablo y la salida del país de sus investigadores tuvieron la contundencia de una decapitación de capacidad intelectual. Hoy, ninguna universidad peruana figura entre las cien más reconocidas del mundo y, a pesar de su antigüedad, San Marcos ha tenido una vida relativamente apagada, con la excepción quizás del siglo, entre 1850 y 1950.

Valores peruanos individuales sobran repartidos por el mundo, pero el Perú no los llama. Más que recursos, lo que falta es recuperar el espíritu científico, esa curiosidad para entender el mundo que celebraba Eurípides.

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Tomado de: http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/bendita-curiosidad/20090921/344852

martes, septiembre 22, 2009

El espíritu de Asís en Lima



(Homilía del párroco de San Pedro en la reunión interconfesional "La oración en las raices de la paz")

Texto evangélico: Mc 11, 20-25
"Cuando pasaban de madrugada, los discípulos vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz. Pedro se acordó, y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.» Jesús respondió: «Tengan fe en Dios. Yo les aseguro que el que diga a ese cerro: ¡Levántate de ahí y arrójate al mar!, si no duda en su corazón y cree que sucederá como dice, se le concederá. Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán. Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que su Padre del Cielo les perdone también a ustedes sus faltas."

Hermanos en el ministerio de la Palabra, hermanos en la fe.

"La oración en las raíces de la paz" es la afirmación que nos ha convocado en esta tarde. Quiero considerar estas tres palabras: oración, paz, raíz.

ORACION es la palabra de hombre que reconoce su pequeñez ante la grandeza del Señor, su creador. Son innumerables los tratados acerca de la oración y sus maravillosos efectos; las bibliotecas se llenan de investigaciones exegéticas; los maestros y pastores hablamos continuamente de la necesidad de la oración y tenemos la certeza de no equivocarnos. Sin embargo, la higuera se sigue secando y volvemos a decir que "hay que orar". Entonces el pueblo sencillo nos dice, como los discípulos a Jesús, "enséñanos a orar".
El teólogo Karl Rahner, en frase por demás citada, ha dicho que "en el siglo XXI el cristiano o es místico o no será". La oración es la ventana que no acerca a la mística, a la experiencia de quien cierra los ojos para ver, cierra los oídos para escuchar. Es en el silencio y la oscuridad de la oración donde el hombre es bautizado, sumergido en la realidad abisal del amor, donde nos exponemos desnudos al soplo del Espíritu de Dios. Cuando los ruidos se apagan, cuando las palabras sobran, el Dios siempre nuevo nos sorprende sacándonos del valle fértil como a Abraham, con la certeza de que los desiertos son solo un camino de promesa.
El siglo XXI se presenta lleno de relativismos e incertidumbres. Al abrir nuestros corazones a Dios desde las inquietudes, con los hombres y mujeres de nuestro siglo les decimos que somos compañeros y compañeras de un mismo viaje, de un mismo camino que vamos haciendo por el desierto; pero al mismo tiempo les damos testimonio, con nuestras vidas, en hechos y palabras, de nuestra esperanza. Una esperanza que es robar un poco del futuro para poder afirmar que en el Resucitado nosotros hemos resucitado, que la vida es nuestro himno y nuestro norte porque la vida es la promesa misma de Dios y Él nunca se retracta de la Palabra pronunciada en Cristo el Señor.

La segunda palabra que nos convoca, es PAZ. En estos claustros, durante doscientos años se formaron centenares de mensajeros de la Buena Noticia que partieron a los lugares más recónditos de la América Meridional. Aquellos ardorosos años fundacionales de esta institución llevaban a hacer sentir dramáticamente que la tierra se había hecho más extensa. La tarea ya no consistía en cruzar espacios ignotos para unos aventureros que se enfrentaban al misterio para desentrañarlo. Eran tiempos de cruzar desiertos, selvas y montañas para incorporar en un nuevo proyecto social a los pueblos con los que se empezaba a tener contacto. Eran tiempos, sin embargo, de conquista que tenían como trasfondo la figura de la Pax Augusta que implicaba el dominio de los pueblos por el poder de las armas, modelo impuesto por el romano César Augusto en el año 19 a.e.c. Pero felizmente también eran tiempos para “los mensajeros que llevan por los montes las buenas noticias, que anuncian la paz, que trae la felicidad, que anuncian la salvación, y que dice a Sión: ¡Ya reina tu Dios!” (Is.52,7).
Hoy nosotros queremos también ser mensajeros de PAZ, no de la paz de los cementerios, no de la paz de las armas. En el año 1986 el Obispo de Roma, el Santo Padre Juan Pablo II, evocando al pobrecillo hermano Francisco en Asís, invitó a los jefes y representantes de las Iglesias cristianas y comunidades eclesiales, y de las religiones del mundo, a los líderes espirituales de la tierra para proclamar juntos, desde el corazón del mundo, un no a la disolución y la guerra, y un sí rotundo a la unidad y la paz. Las grandes religiones y tradiciones espirituales que llevan a los hombres y mujeres a la pacificación del corazón dieron una respuesta que aún resuena como un eco. Por esta pacificación que buscamos interiormente, queremos tender a integrar la complejidad humana (lo que sentimos, queremos, pensamos, buscamos), como expresión extensiva del corazón pacificado. No habrá paz en el mundo si no se pacifica los corazones. No habrá paz en los corazones si no se pacifica el mundo. En la oración común hallamos el medio que nos lleva indiscutiblemente a romper aislamientos. Los seres humanos tenemos que llegar a sentir los latidos del corazón de la humanidad, de tal modo que las conquistas interiores lleven a buscar el pálpito común de la unidad y de la paz, el pálpito del Señor de la vida y de la paz.

Por último, la tercera palabra de la convocatoria es RAÍZ. Hemos leído: "Cuando pasaban de madrugada, los discípulos vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz". "No duden, tengan fe", les dijo Jesús. "Lo que pidan en la oración se les dará". Por eso estamos aquí, para orar juntos. Para que en el desierto se haga un vergel, para que de las piedras salgan hijos de Abraham, para que los corazones de piedra se conviertan en corazones de carne. Que la presencia subyugante del Señor sea nuestro único norte, nuestro fundamento; porque "si en él vivimos, nos movemos y existimos" (Hch.17,28), podemos proclamar con humildad, pero a la vez con firme certeza que las raíces del mundo volverán a tomar vida para hacer una tierra reflejo del Reino del Señor.
A El la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.


jueves, septiembre 17, 2009

La botica de San Pablo




"Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini" (Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini), decían las viperinas lenguas romanas. Las barbaridades en el pontificado de Urbano VIII tienen que ver con el juicio contra Galileo, el nepotismo descarado, el incremento del poder temporal del Papa, la declaración de guerra al duque de Parma y una triste neutralidad en la Guerra de los Treinta años. Pero no hay que ser tan pesimista: también es de la época Bernini, y nada menos que la canonización de San Ignacio y su amigo San Felipe Neri.

Vayamos a la elección del cardenal Barberini, discípulo y buen amigo de los jesuitas, en 1623. La división entre españoles e italianos volvía imposible la dirimencia. La epidemia de malaria en Roma se había llevado ya a diez cardenales y a varias decenas de sus servidores y no quedó más que llegar a un acuerdo de intereses para que los señores purpurados se pusieran a buen recaudo de los mosquitos zancudos. Así vemos que el Espíritu Santo sopla a pesar de la política, incluida la vaticana. Solo en 1631 comenzó a aplicarse el tratamiento contra el "mal aire" (mal-aria en italiano) o enfermedad del pantano (palus /-udes significa pantano en latín), con la infusión amarga preparada con la corteza de un árbol llevada desde el Perú. Los que han pasado por el paludismo (dos veces en mi caso) lo saben bien: fiebre alta, dolor de cabeza atroz, tembladera, y luego sentirse desjarretado o descoyuntado.

Cuatro décadas atrás hubo un joven de la Romagna enviado a Roma por su padre a estudiar; pero lo suyo no eran los libros. Muerto el padre, dejó los estudios y pasó a servir al caballero romano Alexandro Aurelio Mansel. Hábil para los negocios, honrado, diligente, se convirtió en brazo derecho del caballero, lo que suscitó envidias entre la servidumbre. Ocurrió que un sobrino de Gregorio XIII, con quien Mansel estaba enemistado, fue asesinado. Culparon al conde Aurelio y fue preso con sus criados. Estos aprovecharon la ocasión para librarse del joven Agostino, que así se llamaba, el que terminó con sentencia de muerte. Cuando los ministros de la justicia comunicaron al acusado cuál era la sentencia, quedaron extrañados de la paz que había guardado. Comunicaron al juez su sospecha y se abrió una nueva investigación que llevó a la verdad. Agostino quedó cierto de la clara intervención de la Virgen y decidió hacerse capuchino.

El confesor del joven Agostino era rector del colegio jesuita de Roma. Cuando escuchó el proyecto y las dificultades planteadas por los capuchinos, no dudó en invitar al buen joven a hacer la experiencia de los Ejercicios Espirituales. En ellos, una intensa experiencia espiritual mariana lo llevó a pedir su ingreso a la Compañía. Como el padre provincial que debía recibirlo estaba de viaje en Milán, no lo esperó y fue a su encuentro, por lo que fue admitido a la Compañía en Milán, aunque tuviera que volver a Roma al noviciado de San Andrés del Quirinal en 1588. Tenía 24 años.

Para entonces se enteró el conde Alexandro del destino de su criado y puso el grito en el cielo, lo amenazó, le ofreció lo que quisiera, pero ante decisión tan fuerte, no pudo menos de convencerse y dejarlo libre. Pasó Agostino dos años en Roma y al terminar el noviciado y pronunciar los votos religiosos, fue enviado a Milán donde le asignaron el oficio de enfermero y aprendió rápidamente el arte y oficio de boticario. Desde el provincial y el rector hasta los mozos sirvientes lo buscaban para ser curados por él. Cuenta la tradición que el arzobispo de Milán, Carlos Borromeo, lo buscaba frecuentemente para conversar a solas, pero es parte de la leyenda barroca, ya que el santo cardenal falleció en 1584, antes que el hermano Salumbrino ingresara en la Compañía. Sin embargo sí es cierto que conoció bien a otro santo, el entonces estudiante de teología Luigi Gonzaga, con quien tuvo que haber tenido contacto en Roma.

Doña Marta, viuda del marqués de Castiglione, pidió que su hijo Luigi viajara a Milán. El duque de Mantua no quería entregar a Rodolfo Gonzaga el marquesado de Solferino que le correspondía. Luigi tuvo que ir a arreglar ese problema además de otro de índole matrimonial de su hermano. Pero Luigi había llegado enfermo y quien se hizo cargo de él fue el hermano Agostino, quien lo cuidó y aconsejó durante la estadía milanesa. Eran dos jóvenes de veintidós el estudiante y veinticuatro su enfermero. Entonces trabaron amistad al extremo que al retornar Gonzaga a Roma, pidió que Salumbrino lo acompañara, y como parece que estaba bien envarado, a pesar de los reclamos y quejas de los milaneses, se lo concedieron. Así ha sido siempre, el que puede puede. Pero más allá de estas vanas consideraciones, el hermano Salumbrino atendió a Luigi, o sea San Luis Gonzaga cuando murió víctima de la peste en Roma.

El P. Diego de Torres había ido al centro de la cristiandad como procurador de la provincia del Perú. Cayó seriamente enfermo y fue Salumbrino quien lo curó. Se sabe que le pidió su opinión sobre un posible destino al Perú, pero el hermano dejó en manos de los superiores la decisión. Así fue que vino a Lima y permaneció hasta su muerte en el colegio de San Pablo. En el antiguo plano hay una zona que dice "Patio de los enfermos y de los achacosos" que coincide con la parte donde yo vivo. Y frente a mi oficina, en el segundo piso, está lo que fue la Botica de San Pablo. El desconocido hermano Agustín Salumbrino tenía tres oficios: curar y aplicar a los enfermos las medicinas, guisarles como cocinero los alimentos, y proveer de todo lo necesario la botica. Hasta aquí hacía traer plantas medicinales de toda América y se daba arte para tener un huerto que seguramente sería a unas cuadras de distancia. No solo atendía a los jesuitas, sino también a los negros sirvientes del colegio. Además dejó organizado un negocio bien montado, porque según las cartas anuas (informes a Roma), con las ganancias se pudo hacer obras como el enladrillado de todos los pisos y las veredas del perímetro de la manzana para que no entrara el agua de las acequias que se desbordaban frecuentemente.


Cabe al hermano Agustín Salumbrino y por extensión a los jesuitas el descubrimiento y descripción científica para occidente del agua tónica, o mejor dicho de la amarga cascarilla (cinchona pubescens). La corteza del árbol de la quina -el del escudo peruano-, utilizada como febrífugo por los naturales, en agua endulzada era con lo que se curaba y se cura la malaria, paludismo o terciana. El mosquito anófeles, o mejor dicho la mosquita (la hembra transmite, al picar, el plasmodium falciparum) encontró quien le hiciera frente. Por eso mi homenaje al hermano Salumbrino, que vivió hasta 1642 en esta casa y permitió que se salvaran, por la amarga quinina, cantidades de vidas, incluida la mía.

miércoles, septiembre 09, 2009

Varones ilustres


A los espacios geográficos y administrativos en que se divide la Compañía de Jesús se les llamó desde el principio "provincias", al modo romano. La Provincia Peruana camina a los 450 años de su fundación. Difícilmente podemos iluminar nuestro futuro si no nos asomamos por lo menos de manera sintética al pasado. No para intentar repetir lo irrepetible, sino para ilusionarnos con la recreación de una realidad posible. Aunque nos suene retro, a la Provincia Peruana se le llamó la "provincia santa" porque hubo varones que destacaron en sabiduría, obras, santidad. Nuestros predecesores, los que vivieron entre la llegada en 1568 y la expulsión en 1767, participaron de la cultura y la espiritualidad del barroco. No nos avergonzamos de nuestros hermanos, pero tampoco los conocemos suficientemente. Hay tramos de la historia familiar que han preferido olvidarse por humildad o dolor. Me atrevo a preguntar: ¿Sabía usted que en el catálogo de los Venerables tenemos a tres compañeros jesuitas? ¿Sabía usted que hay tres Siervos de Dios cuyas causas no llegaron a concretarse? ¿Sabía usted que contamos entre nuestros antepasados con cinco mártires? ¿Sabía usted que de aquí salieron nueve superiores para otras provincias? Y solo me refiero a los primeros doscientos años.


VENERABLES:

P. DIEGO MARTÍNEZ (1542-1626). Nació en Ribera del Fresno (Badajoz, España). Paisano de San Juan Macías. Hijo de labradores, a los 16 años es enviado a la Universidad de Salamanca. Para costear sus estudios trabajaba como criado de otros estudiantes. Al concluir los estudios en 1566 ingresó en la Compañía de Jesús y vino al Perú en 1571, en la expedición de José de Acosta. Destinado a Cuzco, aprende el quechua y es ordenado sacerdote. Destinado a la misión de Juli de 1577 a 1584. Parte a Santa Cruz de la Sierra donde estudió las lenguas gorogotoqui, chané, capaccoro y chiriguana y escribió el catecismo en algunas de ellas. En 1599 fue nombrado rector del colegio de Chuquisaca; en 1606 del de Cuzco. Los últimos 14 años estuvo en el Colegio de San Pablo; fue confesor de Santa Rosa y de Luisa Melgarejo de Soto. "Religioso verdaderamente perfecto, operario insigne e incansable de españoles, de indios e infieles dignamente merecedor del venerable título de varón apostólico ..., honra y edificación de la Compañía». Su Vida fue modelo de virtud para los jóvenes jesuitas, en especial para los futuros misioneros.

P. JUAN SEBASTIÁN DE LA PARRA (1550-1622). Nació en Daroca (Zaragoza, España). Rector del colegio de Potosí y de San Pablo de Lima. En el terremoto de 1586, se dedicó a atender a las víctimas, y a los enfermos de la secuela de viruela. Provincial del Perú en 1592. Promovió las misiones en Chile, el Gran Chaco, Tucumán y el Paraguay, así como la escuela de Quito, origen de la futura universidad. En 1598 fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Expectación del Parto (de la O) y otra de sacerdotes. Organizó conferencias teológicas y morales entre los caballeros y personas distinguidas de Lima. Propulsó las capellanías en el hospital de indios de Santa Ana y él mismo ayudaba en la administración de los santos sacramentos. Colaboró en la campaña de extirpación de la idolatría. Fue consultor de la provincia jesuítica del Perú y visitador de México. De espíritu contemplativo y prudencia en el gobierno, fue tenido como modelo. A la muerte de San Francisco Solano se le encargó la oración fúnebre.

FRANCISCO DEL CASTILLO (1615-1673). Limeño. Estudió en el Colegio de San Martín. Dedicado especialmente al ministerio con los negros en chacras y plazas, en especial en el Mercado del Baratillo. De oratoria efectista, recurría a la sorpresa, la música, las imágenes y los mecanismos teatrales del barroco. La cruz del Baratillo –hoy en San Pedro de Lima- era su punto de referencia. No tenía reparos en defender a los indios frente al abuso de las autoridades a pesar de exponerse a ser expulsado del Perú. Discípulo espiritual de Antonio Ruiz de Montoya, recorrió el camino de la mística. Se le atribuye la primera difusión del Sermón de las Siete Palabras o de las Tres horas. En su cuartel general a la entrada de Lima, la iglesia de Na. Sra. de los Desamparados, fundó la Escuela de Cristo, asociación de laicos en la que cultivaba su espíritu a través de meditación, espíritu de penitencia, la práctica sacramental y el amor al prójimo. Por eso también tuvo acercamiento a nobles, clérigos, comerciantes, siervos y menesterosos.

SIERVOS DE DIOS

P. FRANCISCO PATIÑO (1592-1661). Natural de Cuenca, Ecuador. Estudió latinidad en el Colegio de S. Luis de Quito. A los 15 años viajó a Lima para ingresar en el Noviciado (1607). Ordenado sacerdote, se dedicó largos años especialmente al trabajo de las misiones entre los naturales en Huamanga, Cuzco y La Paz desterrando idolatrías, arraigándolos en la fe y reduciéndolos a la vida cristiana. Los Obispos contaban con él para que los acompañara en las visitas de sus diócesis. En 1660 se retiró al Colegio del Cuzco, donde sufrió varias enfermedades. Como pensaba que el clima de Urcos le sentaría mejor (así piensan todavía algunos), lo destinaron allá, pero el 30 de Julio de 1661 murió. Los naturales en gran número lo condujeron hasta el Cuzco con velas encendidas. La entrada a la ciudad, entrada la noche, fue en medio de multitudes que salieron a recibirlo, aclamándolo todos como santo.

JUAN DE ALLOZA (1597-1566). Limeño. Estudió en el Colegio de San Martín. Estudiante de Derecho en San Marcos, ingresó en la Compañía a los veintiún años. Profesor de latín y retórica, se dedicó a la pastoral entre los indios en Huamanga, Huancavelica, Huánuco e Ica. Jesuita fervoroso, tuvo gran autoridad moral en la sociedad colonial, por encima de la Inquisición y de las autoridaddes políticas locales. Los 26 últimos años de su vida los pasó en Lima en el colegio de San Pablo y el noviciado de San Antonio Abad, muriendo con fama de santidad. Fue propuesto como ejemplo a seguir por los jóvenes jesuitas criollos. Escritos: Afición y amor de San Joseph; Breve oficio del nombre de María; Cielo estrellado; Convivium divini amoris.

H. GASPAR BAEZ ( -1662) Portugués, en 1626 ingresó a la Compañía en el Perú. Escondido a los ojos del mundo y dedicado a los oficios comunitarios en Arequipa, fue reconocido por su sabiduría no docta. Gozó de dones de profecía y taumatúrgicos; se identificó con los dolores de las llagas de Cristo hasta quedar espiritualmente estigmatizado. Apreciado por la Beata Sor Ana de los Angeles Monteagudo quien anunció su entrada al cielo cuando no se sabía la noticia de su muerte.
P. ALONSO MESSIA BEDOYA (1655-1732). El P. Messía Bedoya nació en San Juan de Pacaros (Huaral, Lima). Estudiós en el Colegio de San Martín y en la Universidad de San Marcos. Entró a la Compañía en 1671 y se ordenó de sacerdote en 1679. Doctor en teología, fue profesor en el Colegio S. Pablo, e instructor de 3ª probación en Santiago del Cercado. Nombrado Provincial de Quito en 1704, la oposición que se levantó en Lima fue tan grande que debió quedarse. Fue nombrado superior de la casa de los Desamparados (1705), luego Provincial del Perú (1711). Volvió a la casa profesa de los Desamparados donde permaneció hasta su muerte. Promovió la fundación del monasterio de dominicas de Santa Rosa, fundó la Congregación del Purísimo Corazón de María, después del terremoto de 1687 estableció en el Colegio S. Pablo la misión popular anual del l2 al 20 de octubre, construyó la casa de ejercicios de la Chacarilla de S. Bernardo. El conocimiento de la labor de la Compañía en la misión de Moxos se debe al interés que puso en su informe (cartas anuas). Por su obra "Devoción a las tres horas de la agonía de Cristo" se extendió la devoción promovida por el padre Francisco del Castillo.
MÁRTIRES

P. RAFAEL FERRER (1566-1611). Nacido en Valencia, Misionero en la Amazonía, fundó tres poblaciones de naturales. Convencido de su trabajo en la selva, se adentró dos años y medio hasta redescubrir el Marañón. Los intereses políticos dieron por tierra con su obra. Después de nueve años de rudos trabajos con los indios Cofanes entre las cabeceras de los ríos Napo y Putumayo, lo ahogaron en un río.

P. MIGUEL DE URREA (1554-1597). Nacido en Fuentes, Toledo. Incansable misionero, dominaba el quechua y el aymara, trabajó en Juli, Potosí y La Paz. Desde 1595 dio misiones en Larecaja (al norte de La Paz), con el objeto de evangelizar a los lecos. En Cavana dio a un enfermo agua con azúcar; éste murió y los familiares pensaron que lo habían envenenado; buscaron en Tarapo al padre y lo mataron a golpes de macana.

P. BERNARDO REUS (1601-1629). Murió por manos de Chunchos de Apolobamba - La Paz - Bolivia, en compañía del agustino Fray Laureano Yvañez, atravesados por flechas, en compañía de cuatro indios yanaconas cristianos. Aprendió la lengua aymara en Juli y fue destinado al Colegio de La Paz, puerta para las misiones de Apolobamba.

P. CIPRIANO BARAZE: (1641-1702). Nacido en Navarra, ingresó a la Compañía por el ejemplo de Francisco Xavier. Pidió venir al Perú fue ordenado sacerdote a los 31 años. Aventurero y lleno de iniciativas, pidió y fue enviado a misionar entre los moxos; entre ellos y los chiriguanos estuvo veintisiete años fundando pueblos, introduciendo ganado, enseñando a tejer, evangelizando en toda forma posible. En una incursión entre los Guarayos y los Baures, fue atacado con flechas y le quitó la vida un golpe de macana.

P. BALTASAR DE ESPINOSA (1679-1709). Nació en Pisco. Estudió en el Colegio de San Martín. Entró a la Compañía en 1698 en Lima. Terminada la Tercera Probación en Huamanga, en 1705 fue destinado a la misión de los moxos. Trabajó primero en el pueblo de Loreto y se le confió el establecer reducciones entre los mobimas. En 1709 fundó el pueblo de San Lorenzo. Aprovechando un viaje de Espinosa a la reducción de San Pedro, uno de los jefes convenció a un grupo a abandonar el poblado. De regreso a San Lorenzo, Espinosa partió con algunos catecúmenos en su búsqueda el 23 de junio de 1709. Tres días después, el 26 de junio, fueron atacados a flechazos. Murieron Espinosa y 13 catecúmenos.

HOMBRES DE GOBIERNO

Del Perú pasaron a gobernar:

Paraguay: P. Pedro de Oñate, P. Nicolás Du ran Mastrilli, P. Francisco Lupercio Zurbano y P. José Isidro Barre da

Quito: P. Luis de Andrade y P. Baltasar de Moncada y estaba nombrado para regirla el P. Alonso Messia Bedoya, pero la ciudad de Lima hizo tanta oposición a este nombramiento, por no verse privado de tan eminente sujeto, que el P. General hubo de desistir.

Nuevo Reino de Granada: P. Sebastián Hazañero

Chile: P. Francisco Lupercio Zurbano y P. Manuel de Hería

sábado, agosto 29, 2009

Niño Jesús de los naturales



Estoy tratando de hallar información sobre el retablo del Niño Jesús, correspondiente a la Cofradía de los Naturales, es decir de los indígenas. Tengo en mi mano una copia de su Constitución el 4 de noviembre de 1715, tiempo en que era arzobispo el antes llamado Don José Solvada, abad de Covarrubias, que al ser promovido a la sede de Lima, mudó su humilde nombre de Pepe por el de Doctor don Antonio de Zuloaga y Covarrubias, más a tono con su dignidad archiepiscopal. Pero volvamos a nuestro gremio, que lo era de hombres y mujeres y consta que era la "Cofradía de la advocación del Niño Jesús fundada por los Naturales de esta Ciudad en la Iglesia del Colegio Máximo del Señor San Pablo".

En Lima de mis abuelos se decía veinticuatrino al borrachín que iba de velorio en velorio para continuar ad infinitum su libación fúnebre. He descubierto que se llama veinticuatros o veinticuatrinos a los oficiales de una cofradía. En nuestro caso, estos debían hacerse presente a los funerales de los cofrades portando cirios en el número pertinente a la investidura del difunto. De donde se podría deducir en primera instancia que por extensión, en la Lima tradicional se mantuvo un nombre que ciertamente venía de la tradición de Andalucía (1) y que quizá surcó los mares con los conquistadores de estas tierras. Sin embargo hay una información que resulta importante: en la cofradía del Niño Jesús de la ciudad imperial, dirigida también por los jesuitas, se llamaba veinticuatro a los descendientes de las doce panacas reales del Alto y Bajo Cusco, quienes tenían el privilegio de ser enterrados en la capilla del Niño Jesús. Quede el tema para los especialistas.



En la Capilla del Santo Niño Jesús se enseñaba la doctrina cristiana, había pláticas y conferencias espirituales. La asistencia era obligada desde el domingo de la Santísima Trinidad hasta el 1er domingo de adviento de tres y media de la tarde a cinco. En Adviento preparaban la fiesta titular de la hermandad, que era el 1 de enero, que a su vez es fiesta titular de la Compañía de Jesús, día en que salían en procesión por las dos calles interiores de la iglesia (para eso estaba construida) hasta el cementerio, en el atrio, pero sin salir a la calle exterior. En laCuaresma la reunión era en la Plaza Mayor, debajo de los portales, donde era la predicación. Ellos eran los encargados de poner el púlpito, el Santo Cristo y las velas, los escaños para poder sentarse y el platillo para la limosna. Los martes de Cuaresma en la noche, se reunían en la iglesia para escuchar el ejemplo, que era una forma didáctica de predicación. En este caso ponían "el Cristo y las velas en el crucero, por el bien que hace a los naturales" (3).

Vale decir que a los que faltaban a los ejercicios (a los que se habían comprometido libremente), se les aplicaba una multa de cuatro reales. Precisamente era de cuatro reales y medio la tasa que debían pagar para inscribirse, aportando además un cirio de cinco libras. Los pobres pagaban la mitad, y los más pobres nada. Además, y corrijo una anterior afirmación que es equivocada, si es que se comprobaba que realmente eran pobres, debía asegurarse que eso no impidiera su capacidad de voto para la elección de cargos que se hacía cada 1 de enero. Es decir que la Cofradía era una real escuela de democracia y no exagero. Continuando con la información: si los cofrades no asistían por dos años, eran borrados del libro. Tanto a los presos como a los enfermos era deber asistirlos. Y si morían ellos o sus hijos legítimos, se hacían presentes los cofrades portando determinado número de cirios, como ya está dicho, de acuerdo a la importancia. No cabe duda que los más importantes eran enterrados en la bóveda de la capilla, y el que moría estaba estando en la inopia también. Es que los extremos se juntan.

Así, pues, en la iglesia de San Pablo todo el año había presencia de naturales. Al fin y al cabo, Francisco de Borja nos había mandado para atenderlos; aunque desgraciadamente el tiempo y las políticas de la Orden fueron alterando el sentido del primer envío. En otra ocasión hablaré del tema, así como de la atención espiritual a negros y mulatos.

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(1) Se conoce como veinticuatro o caballero veinticuatro a un cargo propio de las corporaciones municipales de algunas ciudades de Andalucía, en España, durante el Antiguo Régimen, como Úbeda, Baeza, Jaén, Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Granada. Se trataba de un cargo equivalente al de regidor o concejal y estaba asociado a la nobleza y posición social de quien lo ostentaba. Al cargo u oficio de veinticuatro se le conocía como veinticuatría.

(2) http://www.seacex.com/documentos/peru_15_nino.pdf
(3) Constitución del Niño Jesús. Ordenanza 22.