viernes, julio 03, 2009

Vuelta al ruedo


“En la tarde del domingo el Corazón de Jesús dio la vuelta al ruedo con los tres apéndices del triunfo”. No soy aficionado al arte taurino ni lo entiendo, pero el comentario que escuché me hace gracia. Es que este año la Procesión regresó a la Plaza Mayor y recorrió el perímetro recibiendo como años atrás el homenaje en nombre del Señor Cardenal Arzobispo y del Señor Alcalde Metropolitano de Lima. Al llegar a la Plaza Mayor se abrieron las puertas de Palacio de Gobierno y bajo el balcón presidencial una escolta de Húsares de Junín presentó lanzas a la imagen del Señor. Ninguno de los consultados recuerda un gesto igual, ni hay referencia escrita conocida.

No poseo información exacta sobre los años que se viene realizando la Procesión. Ciertamente por más de medio siglo, lo afirmo como testigo presencial. Los testimonios fotográficos me inducen a aumentar algunos más, aunque no muchos. Posiblemente sea 1955 la primera vez que salió en triunfo la Procesión.

Descarto los años 1949 a 1954. Recuerdo en mi niñez la avenida Arequipa cerrada al tránsito alrededor de la cuadra 31. En la Embajada de Colombia estaba asilado Víctor Raúl Haya de la Torre. Supongo que no era conveniente avivar antiguas heridas, abiertas por la controversia sobre la Consagración del Perú al Corazón de Jesús en el año 1923.

Explico para los más jóvenes. En el año 1836 la Diócesis de Chachapoyas fue consagrada al Corazón de Jesús y se le nombró patrono y protector. Los jesuitas regresaron al Perú en 1871 después de 104 años. Empezaron su apostolado en la Diócesis de Huánuco, promoviendo la devoción al Corazón de Jesús en la misma ciudad, y desde ahí la llevaron por la sierra central: Tarma, Jauja, Cerro de Pasco.

Una vez instalados en Lima, hubo jesuitas que se desplazaron por todo el Perú llevando el mensaje y la devoción. En 1881 fue consagrada la Diócesis de Arequipa y en 1887 la de Cusco. La ciudad de Huaraz fue consagrada al Corazón de Jesús en 1890. En Ica, Cajamarca, Huancayo, Trujillo, Yungay, Caraz, Cañete, Supe, Barranca, Pisco, Trujillo, Huancavelica, Callao, había centros del Apostolado de la Oración, movimiento que iba unido a la esencia de la devoción. Seminarios, Cabildos, Comunidades religiosas, se afiliaban a esta forma de espiritualidad y por supuesto, decenas de laicas y laicos.

En Lima hubo centros muy activos del movimiento en las parroquias de San Lázaro, Santa Ana, San Marcelo y la Victoria, aparte del de la Iglesia de San Pedro. Corrían los años 20. Don Augusto B. Leguía era presidente de la República. La Sociedad de Caballeros del Sagrado Corazón de la Parroquia de San Lázaro tuvo la peregrina idea de incorporarlo como miembro. Él no solamente aceptó, sino que se convirtió en su benefactor. Muchos caballeros pidieron entonces su ingreso, no precisamente por devoción, sino por motivación obvia, que desdecía de los fines de la Sociedad que era de carácter religioso.

El arzobispo de Lima, monseñor Emilio Lissón, santo y devoto varón, quiso en 1923 que el Perú fuera consagrado al Corazón de Jesús, como se había hecho en tantas ciudades del Perú y en otros países. Dicho rito devocional estaría a cargo del presidente, es decir, de Leguía. Craso error. La oposición política se valió de esa circunstancia para manifestarse en contra del gobierno, y de paso en contra de la Iglesia, a favor de la separación Iglesia - Estado, el divorcio y un paquete amplio de demandas. El líder del movimiento era el joven Haya de la Torre. Los manifestantes salieron de San Marcos y en la esquina de Huérfanos tuvieron un enfrentamiento con la policía. Unos dicen que murió un tranviario que por ahí pasaba. Otros hacen referencia también a un estudiante universitario. Los menos hablan de varios policías muertos.

En la mitología urbana de la Lima siempre chismosa, siempre pacata, quedó flotando la saga. Treinta años después de la asonada del relato, durante el Congreso Eucarístico Nacional de 1954, el presidente Manuel A. Odría leyó públicamente la Consagración del Perú al Corazón de Jesús y nada ocurrió. Posiblemente fue al año siguiente que decidieron sacar por primera vez la hermosa imagen de Cristo mostrando su corazón, tallada en París a principio de siglo.

2 comentarios:

Manuel dijo...

Gracias, P. Enrique, por utilizar la fotografía que le tomé al Corazón de Jesús en la Plaza Mayor de Lima. Y gracias una vez más por haberme permitido acompañarlo, junto a los acólitos de San Pedro, en la procesión y en la Misa del Sagrado Corazón de Jesús.

Luis Siabala Valer dijo...

Muy apreciado padre Enrique:

Nunca me fue más fácil conocer este capítulo como ahora, gracias a esa magnifica crónica con que nos ha obsequiado usted.

Fraternales saludos,

Luis Siabala